M.R.L.S.

Hace poco estuve de compras en Estados Unidos, para adquirir equipo quirúrgico de alta calidad,  ya que hoy en día ya existe maquinaria que puede erradicar problemas oftalmológicos por completo y regresar la vista a quienes padecen distintas condiciones.

Después de varios días de clasificación y calificación de maquinaria robótica, tomé un par de días en E.U.A. para esperar a que todos los documentos y formas necesarias para la trasportación de estos aparatos estuvieran listos, un tiempo durante el cual tuve muchos ratos libres.

En esos días fui a una exposición del Museo Militar de Virginia, para ver una exposición de las armas más efectivas y modernas en el campo de batalla de hoy en día y encontré uno de los sistemas balísticos que más me han impresionado desde hace tiempo y donde se encuentra toda la recopilación de innovación balística de la historia en un solo equipo y en una sola arma.

Se trata del M.R.L.S. (Multiple Rocket Lunching System), un sistema de fuego automático de misiles capaz de destruir cualquier objetivo en tierra y especializado para aplanar por completo circunferencias de hasta 3 kilómetros en un solo uso y se pueden usar, si es necesario, más de 30 veces diarias sobre un objetivo; esto significa que se puede destruir a un ejército entero en menos de un día.

El M.R.L.S. es categorizado dentro del ramo de  la artillería móvil, aunque es infinitamente superior a todos sus semejantes, debido a su extraordinaria capacidad de destrucción mayor.

Esta capacidad se debe a la ráfaga de cohetes de alto calibre, que dispara rápidamente desde un vehículo equipado, que generalmente son camiones, llegando a tener la capacidad de disparar hasta 12 cohetes en 5 segundos, desde un contenedor que puede albergar hasta 40 cohetes, mismos que se vacían en tan solo unos segundos con una excelente puntería.

Este aparato, como ya lo he mencionado, es el resultado de cientos de años de evolución.

Aproximadamente en el año de 1306, los chinos inventaron una caja equipada con muchas flechas impulsadas por pólvora, que lograban desplazar cientos de flechas en unos segundos a las posiciones enemigas sin la utilización de arqueros, algo que a la larga los emperadores estimaban que sería más barato que el sueldo de cientos de arqueros, algo que por supuesto le llamó mucho la atención a la tesorería china.

Aunque el sistema se empleó en varias ocasiones, fue claro que la idea era demasiado revolucionaria para la época, ya que la puntería no era ni cerca de la que un arquero bien entrenado podía ofrecer.

Sin embargo, a finales del siglo XVIII, los británicos comenzaron a hacer uso de cohetes explosivos, en conjunto con la artillería convencional, una técnica que el Duque de Wellington tomó de los príncipes hindúes y fue después adoptada por la marina británica.

La utilización de estos cohetes fue muy notoria en la batalla de New Orleans en la guerra de 1812; sin embargo, su efecto era más psicológico que efectivo.

No fue hasta la Segunda Guerra Mundial cuando este sistema fue perfeccionando por los soviéticos, siendo esto una parte clave de la destrucción nazi.

Hoy en día son un arma perfecta.